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HERNANI 1936-1959
Violencia, Represión y Violación de los Derechos Humanos durante la Guerra Civil y el Primer Franquismo
Irati Zuriarrain Asurmendi, 2024

 

Lujanbio Olano, Maria Pilar

 

         Nacida en Hernani. Un tío suyo fue fusilado. Tiene numerosos recuerdos de la época de la guerra: bombardeos, castigos a las mujeres, insultos, prohibición del euskera, disparos nocturnos y muertos, el carro lleno de cadáveres y sangre, ...

         ¿Qué le pasó a la familia de tu madre cuando comenzó la guerra?

         Todos eran republicanos, mi abuelo solía andar recogiendo votos por los caseríos. Mi madre no quería al PNV porque a mi abuelo lo escupían cuando pasaba, aquí, en Hernani. Era ir a la escuela y todo era en castellano, y solo sabían euskera. Mi madre contaba que por hablar euskera a unas mujeres de Hernani les cortaron el pelo y las paseaban por la calle con un trapo viejo. La gente miraba por las ventanas y eso era porque hablaban euskera.

         Como estos eran republicanos, tenían la bandera republicana en su casa y siempre habían andado con miedo. Algunos republicanos del pueblo se marcharon y dejaron algunas cosas de casa para guardar. Mi madre y mi padre tuvieron mucho miedo. Tenían huerta y tuvieron que enterrarlo todo: ropa, joyas, dinero, hasta la bandera. La bandera la quemaron al final, casi llorando.

         Mi madre contaba que en la cama temblaban por la noche. Como el pueblo era pequeño, oían los disparos y que sudaban, temblando. Como eran republicanos pasaron mucho miedo. Al día siguiente veían a la gente muerta, tanto en el portalón como en la calle pasaba directamente un carro de madera con los cuerpos muertos tirados ahí encima. La sangre caía de las rendijas.

         ¿Qué les pasó a los hermanos de tu madre cuando comenzó la guerra?

         Los dos mayores, Manuel y Felix, fueron reclutados y obligados a luchar en la guerra. En cambio, mi otro tío Juanito huyó antes y anduvo de miliciano con los rojos. Fue detenido en alguna parte y estuvo preso en un batallón de trabajadores. Estuvo en Toledo, en un Batallón de Trabajadores. No sé cuándo fue hecho prisionero. Estuvo unos tres años. Cuando volvió a Hernani se dedicó a impulsar la pelota, el euskera, todo. Escribiendo teatro en euskera. a nosotros también nos obligaba a hablar euskera con él.

         ¿Y qué pasó con el resto de la familia?

         Mi abuelo murió en el tiempo de la guerra, a los 50 años. La abuela se quedó con dos hijas, que tenían 17 y 10 años.

         Mi madre tenía entonces 17 años y se acercó a la fábrica de mi padre cuando murió el padre, a la fábrica de almidón. Entonces comenzó a trabajar allí, en el puesto de su padre. También tenían huerta y un par de vacas y con eso salían adelante. No pasaron hambre, decían que comían un montón de boniatos, hacían pan y talo en casa y comieron muchas alubias. Eso sí, tuvieron mucha tristeza. Mi madre, además, comenzó a lavar la ropa a los soldados. En la casa donde vivían se quedó un piso vacío y allí entraron algunos soldados. Algunos eran italianos. En el pueblo algunos cantaban esta canción: “los italianos se marcharán y de recuerdo un bebé te dejarán". Dicen que dejaron embarazada a más de una mujer. Mi madre les lavaba los pantalones, las camisas y de todo. Los soldados les dijeron que les pagarían por lavar y la madre de mi madre decía “no, no, yo también tengo otros hijos en el frente, seguro que sus ropas las lava otra persona". Decían que eran simpáticos y acabaron teniendo una gran amistad, porque vivían al lado. Al final les pagaron.

         Luego he sabido, contado por los vecinos, que mi abuela era muy generosa. Muchos durante la guerra no tenían nada que comer y esta les daba leche y siempre les decía que pagaran cuando pudieran.

         En tiempos de guerra, cuando escuchaban las bombas, entraban en una casa. Se ponían todos juntos y pasaban mucho miedo, pero al menos allí estaban todos juntos, juntos y protegidos.

         Y con el euskera, a nosotros siempre en casa en castellano. Mi tío Juanito fue uno de los fundadores de la Ikastola Urumea y él se enfadaba mucho si nosotros hablábamos en castellano. Mi tío, con Monzon anduvo mucho. En casa teníamos revistas de Enbata y siempre andábamos con miedo, guardándolas. y cuando pasábamos por Martutene siempre decía “¡aúpa los gudaris siempre!".

         ¿Qué le pasó a tu abuela (Pilar)?

         Primero vinieron los que lucharon con Franco, a casa. Pero faltaba el tío Juanito, que estaba preso. La abuela estaba muy mal, moribunda y estuvo allí, aguantando. Y murió el mismo día de la llegada de Juanito. Yo creo que esperó, llegó justo el mismo día, lo abrazó y murió esa noche.

         ¿Qué le paso a la familia de tu padre cuando empezó la guerra?

         Mi abuela tenía 9 hijos. Todos eran comunistas y republicanos. Cuando murió el hijo mayor (antes de la guerra) no le hicieron ni funeral ni nada. Eran de caserío. Bajaron a Astigarraga y todo el mundo estuvo mirando desde la cortina. Mi tío mayor, José Nicolás Lujambio Lasa, se escapó y se fue a la guerra. El otro tío Patxi también estuvo en un batallón, fue miliciano. Mi tía Joaquina tenía dos hijas, y otra en la barriga. Y una maleta. Se fueron, en tren. O la maleta o mis hijas. Dejaron allí las maletas y su hija siguió sin soltarlas. Subían a Santiago mi padre y mi tío Leandro, dar vino y comida a los milicianos.

         ¿Qué le pasó a Leandro?

         Mi tía Maria me contaba, cuando trabajaba en San Sebastián como criada para unos ricos, que su hermano Leandro fue donde ella. Llegó con intención de saludarle. Parece que alguien le dijo, “tengo que decirte una cosa. Me han dicho que han venido a buscarme y he venido a despedirme". “Bueno, bueno, cómo van a venir a buscarte. Cállate y vete a casa. Tú no has hecho nada, estate tranquilo". Se fue a casa y de ahí a unos días vinieron a buscarle. Se fue a casa con esa confianza y luego le cogieron.

         A mi tío lo cogieron en casa. La abuela fue a buscar a Leandro dos o tres días seguidos a la comandancia de Astigarraga. Se fue con ropa y comida, y Leandro dijo a su madre el tercer día: “Ama, mañana no vengas. No estaré aquí". Fue al día siguiente y Leandro no estaba: “¿Dónde está Leandro?", pregunto al vigilante y le respondió “Está acabado". Salió de allí llorando. Oyeron que allí habían visto cadáveres en el monte en la carretera de Oiartzun, y allí fueron mi abuela y mi padre, en busca de Leandro. Ambos se marcharon juntos desde Santiagomendi. Y allí estaban, paseando por las cunetas y dando la vuelta a todos los cadáveres y mirando los rostros, a ver si encontraban a Leandro. No lo encontraron. Fueron a buscarlo durante varios días.

         Mi tío, Leandro Lujambio Lasa, fue fusilado. No tenemos certificado de defunción, claro. En Ventas de Astigarraga estuvo en un batallón, creo. Mi padre decía que no había participado en nada. Dicen que se dedicó a llevar almuerzo a los milicianos. Vivían en Santiagomendi y allí hicieron trincheras. Leandro tenía 14 años y estuvo subiendo comidas. Pero no sé, no sabemos lo que pasó.

         Parece que una vez vino un fraile a casa de la abuela, al caserío. Y le debió de decir que venía de parte de Leandro Lujambio. Dijo que estuvo con él, en el fuerte de San Marcos. El sacerdote debió de estar confesando a la gente (entonces estaba preso Leandro). No sé si Leandro se confesó, porque él no era creyente. Pero este le pidió un favor: “ve a ver a mi madre, dile que me van a matar pronto, que no tengo, pero que me van a matar". Otra tía mía, Kontxi, vivía en Errekalde y allí tenía un bar. En alguna parte, cuando Leandro estaba preso, un guarda le dijo que era de Errekalde. Oyendo esto Leandro le dijo que tenía allí una hermana y “si estás con ella, dile cómo has estado conmigo, que me van a matar"... entonces a él también le dio un recado. Según decía mi padre, fue un chivato quien denunció a mi tío. Parece que fue alguien de un caserío de Santiagomendi.