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HERNANI 1936-1959
Violencia, Represión y Violación de los Derechos Humanos durante la Guerra Civil y el Primer Franquismo
Irati Zuriarrain Asurmendi, 2024

 

2.
La Segunda República en Hernani

 

       La década de 1930 fue una época de cambios y sucesos políticos importantes, precisamente, de varios fenómenos que tienen una influencia duradera hasta hoy en día. En los primeros años, ocurrieron acontecimientos que sacudieron la vida política y ocasionaron una inestabilidad constante. El primero de estos cambios se produjo en enero de 1930, cuando el dictador Primo de Rivera presentó su dimisión. Este dictador estuvo en el poder desde 1923 con el apoyo de Alfonso XIII. No obstante, en ese momento, los poderes monárquicos establecieron en su lugar al militar Dámaso Berenguer.

       Unos meses después de la dimisión, en el verano de 1930, numerosas fuerzas antimonárquicas se reunieron en la sede de la Unión Republicana de San Sebastián. El objetivo de esa reunión era concretar los pasos para hacer frente al régimen monárquico y crear la República. A la reunión acudieron personalidades y partidos políticos, entre otros, partidos republicanos españoles tanto de izquierda como de derecha o algunos partidos nacionalistas. En cambio, EAJ-PNV no tomó parte en aquella reunión donde nació el acuerdo mínimo conocido como «Pacto de San Sebastián». Como se ha mencionado anteriormente, este pacto tenía como objetivo dar pasos para la creación de la República. Sin embargo, en él se hizo la primera mención del Estatuto vasco, al reconocer que en los territorios donde existían movimientos nacionalistas se diseñarían los estatutos de autonomía.

       El otoño y el invierno posteriores a esta reunión fueron épocas de muchos altibajos políticos: predominaron las huelgas, las reyertas o los intentos de golpe de Estado. El gobierno respaldado por los monárquicos fue consciente de la necesidad de cambios y, para ello, se intentó restaurar la monarquía parlamentaria. Como primer paso, se convocaron elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. Según ellos, ganarían fácilmente la votación y lograrían tranquilizar la situación. No obstante, los partidos republicanos presentaron la votación como un referéndum entre la república y la monarquía.

       Las bases legales de estas elecciones municipales eran las leyes electorales y municipales desarrolladas durante la restauración borbónica. Así decían: «En los distritos donde no resultaren proclamados candidatos en mayor número de los llamados á ser elegidos, la proclamación de candidatos equivale á su elección y les releva de la necesidad de someterse á ella[1]». Es decir, según el artículo 29 de la Ley Electoral de 8 de agosto de 1907, si el número de elegibles y candidatos era el mismo no había que celebrar elecciones.

       Esta ley tuvo una importante influencia en la localidad de Hernani. De hecho, cuando se iban a celebrar las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, se presentaron 13 hombres. Dado que la corporación municipal la debían constituir el alcalde y 12 personas, siguiendo la ley, no se convocó ninguna elección. Así pues, los 13 hombres que se presentaron a las elecciones el 5 de abril fueron nombrados concejales[2]. Hernani no fue el único pueblo que no utilizó las urnas, en 42 de los 89 municipios guipuzcoanos de esa época no hubo elecciones. Esto pone en evidencia que este artículo facilitaba la pervivencia del caciquismo[3].

 

CORPORACIÓN MUNICIPAL CONSTITUIDO
EN LAS ELECCIONES DEL 12 DE ABRIL DE 1931,
BASADOS EN EL ARTÍCULO 29
DE LA LEY ELECTORAL DE 1907
[4]

ALCALDE

Julio Ubarrechena Iraola

Independiente (de derechas)

PRIMER TENIENTE DE ALCALDE

Jose Beroitz Sarobe

Republicano-socialista

SEGUNDO TENIENTE DE ALCALDE

Miguel Toledo Alberdi

Nacionalista

PROCURADOR SÍNDICO

Ramon Liceaga Larburu

Republicano-socialista

SUSTITUTO PROCURADOR SÍNDICO

Tomas Illarramendi Albizuri

Independiente (de derechas)

INTERVENTOR

Segundo Sarasua Pagola

Independiente (de derechas)

CONCEJAL Y ALCALDE
PEDÁNEO DE LASARTE

Jose Maria San Jose

Independiente (de derechas)

CONCEJAL Y ALCALDE
PEDÁNEO DE EREÑOZU

Jose Maria Liceaga Aguirre

Independiente (de derechas)

CONCEJALES

Luis Achucarro Zubillaga

Nacionalista

 

Lucio Egaña Aramburu

Republicano-socialista

 

Francisco Zapiain Elizondo

Republicano-socialista

 

Hipolito Zubillaga Usabiaga

Nacionalista

 

Cesareo Echeverria Garmendia

Nacionalista

 

       El caciquismo duró mucho tiempo en el Estado español, desde el inicio de la restauración de la familia Borbón en 1874 hasta la llegada de la Segunda República en 1931. Por medio de este sistema prevalecían, por encima de los deseos de los ciudadanos, los de las autoridades. Aparentaban darle poder al pueblo mientras promovían la corrupción electoral. Además, desde que en 1890 se estableció el sufragio universal de los hombres, los caciques locales consiguieron más poder, puesto que había más electores.

       En nombre del Gobierno, los gobernadores del Ministerio transmitían los resultados de las próximas elecciones a las autoridades con poder administrativo de cada localidad. Estos, empleando caciques, se aseguraban de cumplir los deseos de las autoridades. Utilizaban diversas artimañas para llevar a cabo esta corrupción, como por ejemplo acudir a redes relacionales, comprar votos o incluir nombres de difuntos en listas electorales. En esa época dos partidos dominaban el escenario político: el Partido Conservador y el Partido Liberal Fusionista. A través de ese sistema electoral, tanto los conservadores como los liberales se aseguraban de seguir en el poder. Asimismo, falsificaban la participación política de la ciudadanía.

       Como se ha mencionado anteriormente, el artículo 29 de 1907 era una forma de sustentar el caciquismo. Los principales partidos locales se ponían de acuerdo entre ellos y se repartían los puestos. En el caso de la corporación municipal de Hernani, en las elecciones de 1931 se repartieron los 13 escaños. Otro reflejo del caciquismo de Hernani sería la denuncia que recibió el exalcalde Joaquín Arbelaiz Soroa. Este hombre era accionista de la fábrica de galletas Royalta y dueño de varias casas. Cuando la República estaba instaurada, el partido Unión Republicana de Hernani denunció que había amenazado a varios trabajadores de la fábrica y a los hernaniarras que vivían como inquilinos en sus casas para votar la candidatura de la derecha en las elecciones.

 

 

 

[1] La gaceta de Madrid, n° 222, publicación del 10 de agosto de 1907. Artículo 29 de la Ley Electoral de 8 de agosto de 1907.

[2] HUA / AMH // A-1-45 (H43). Libro de actas del Ayuntamiento, 1927-1931. Acta de la sesión celebrada el 15 de abril de 1931.

[3] Barruso, P., 1996, pp. 269-274.

[4] HUA / AMH // A-1-45 (H43). Libro de actas del Ayuntamiento, 1927-1931. Acta de la sesión celebrada el 15 de abril de 1931.