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HERNANI 1960-2021
Violencia de motivación política y graves violaciones de derechos humanos
Javier Buces Cabello, 2022
 LAS VÍCTIMAS | Otras muertes a consecuencia de la violencia de motivación política | 3. VIOLACIÓN A LA INTEGRIDAD FÍSICA PSÍQUICA Y MORAL 

 

Otras muertes
a consecuencia de la violencia
de motivación política

 

Funeral de Francisco Alberdi (Egin, 25 de febrero de 1989).

 

      Como se ha señalado anteriormente, entre 1973 y 2012 fallecieron 18 personas a consecuencia de la violencia de motivación política en Hernani; o fuera de Hernani pero siendo naturales y/o vecinos de este municipio. Estas muertes se produjeron en diferentes circunstancias, las cuales se expondrán a continuación, sin que ninguno de los casos pueda hasta el momento derivar en un reconocimiento de estos fallecidos como víctimas de una violación del derecho a la vida.

      Por tanto, no toda muerte violenta es considerada una violación del derecho a la vida por los estándares internacionales de los derechos humanos[336]. Asimismo, hay casos en los que debido a la ocultación o ausencia de investigación, no pueden determinarse o clasificarse con exactitud, como por ejemplo algunos fallecimientos por supuesto enfrentamiento armado entre cuerpos policiales y militantes de grupos armados. En consecuencia, es preciso señalar de nuevo a este respecto la dificultad de acceso a fuentes policiales y judiciales, un acceso que podría aclarar definitivamente ciertos casos en los que existen dudas razonables sobre las circunstancias que motivaron la muerte; y que por tanto pudieran derivar en que algunos de estos fallecidos fueran considerados víctimas de una violación del derecho a la vida desde el punto de vista del derecho internacional de los derechos humanos. En los casos en los que así fuera, estas víctimas podrían incluirse en el apartado de víctimas de las FSE “por confusión, abusos y otros motivos”, según los parámetros fijados por el Gobierno Vasco[337].

      De los 18 fallecidos documentados, 16 son varones y dos mujeres. 17 de los 18 fallecidos eran hernaniarras (13 naturales y vecinos de Hernani, dos nacidos en este municipio pero no vecinos, y dos residentes en Hernani pero nacidos en otras localidades vascas). De los 17 hernaniarras, seis fallecieron en el mismo municipio y 11 en otros lugares.

      Los casos que más se repiten son las muertes en supuestos enfrentamientos entre militantes de ETA y cuerpos policiales (cinco casos, el 27,78%) y fallecidos en situación de deportación, en el exilio o refugiados en diversas circunstancias (también cinco). En dos de los casos la causa de la muerte fue la activación involuntaria de los artefactos explosivos que los propios fallecidos manipulaban (Bernardo Astiazaran y Ekain Ruiz). Las otras muertes documentadas son un fallecimiento en accidente de tráfico tras la visita a un familiar preso (Juanita Lasa), un hombre de 34 años electrocutado al intentar cortar las vías del tren (Fernando Ros), una mujer fallecida a consecuencia de un infarto en el transcurso de una manifestación (Kontxi Sanchiz), un suicidio (José María Etxeberria), una muerte por enfermedad tras pasar más de una década en prisión (Kepa Miner), y un varón de 66 años con secuelas hemipléjicas fallecido cuatro meses después de padecer un proceso de detención, extradición, retención e interrogatorio en la Audiencia Nacional (Pedro María Goikoetxea).

      Cabe destacar, por su trascendencia social en Hernani y su repercusión mediática, la muerte de Kontxi Sanchiz el 14 de marzo de 2004. Según sus familiares y varios testigos de lo ocurrido, Sanchiz sufrió una parada cardiaca a consecuencia de la carga efectuada por agentes antidisturbios de la Ertzaintza, en una manifestación de protesta por la muerte de Ángel Berrueta en Pamplona el día anterior a manos de un policía y su hijo. Por el contrario, el Departamento de Interior del Gobierno Vasco emitió una nota afirmando que el infarto “le sobrevino tiempo antes del lanzamiento de dos salvas al aire por parte de la Ertzaintza”, cuestión que demostraba el que se hubiera solicitado una ambulancia antes del lanzamiento de las salvas[338].

      Posteriormente, el consejero de Interior Javier Balza mantuvo esta versión y sostuvo que la Ertzaintza no tuvo ninguna responsabilidad en la muerte. Sin embargo, además de la versión familiar, en el mes de junio se hizo pública una carta remitida por un agente al consejero de Interior, en la que se desmentía la versión oficial del Departamento, al afirmar que la ambulancia fue solicitada tras una primera carga policial. Asimismo, la abogada de la familia aportó una fotografía en la que se observan cargas policiales que supuestamente fueron realizadas con anterioridad al infarto. La familia de Sanchiz interpuso una denuncia con el objetivo de que se investigara lo ocurrido, declarando así mismo que se produjo además una denegación de auxilio cuando un agente contestó “niri bost axola” al familiar que solicitaba ayuda tras la crisis cardíaca[339].

      Tras el suceso, en numerosas localidades de Hego Euskal Herria se realizaron manifestaciones y concentraciones denunciando las muertes de Berrueta y Sanchiz, y en Ayuntamientos como los de Durango y Bera se aprobaron mociones condenando estas muertes. En Hernani, sin embargo, según el diario Egin, se desestimó el tratamiento de la muerte de Sanchiz en el pleno municipal, bajo la argumentación de que en ese foro solo se trataban asuntos municipales, y que las cuestiones de carácter más político quedaban para la Junta de Portavoces[340].

      El caso llegó al Parlamento Vasco, donde fue rechazada la propuesta de Sozialista Abertzaleak para que compareciera la hija de Sanchiz, Nagore González. El consejero Balza acusó a la izquierda abertzale de llevar a cabo un “burdo montaje”, e Ibarretxe y Otegi se lanzaron una serie de réplicas y contrarréplicas durante los días posteriores al suceso[341].

      Los actos de apoyo a la familia y en recuerdo de la fallecida se han venido sucediendo desde entonces. Asimismo, durante todos estos años los familiares has continuado desmintiendo la versión oficial.

      Por otra parte, en cuanto al estatus de los fallecidos, 14 eran o habían sido militantes de ETAm o ETA (el 77,78 %), uno de ETApm y tres eran civiles sin militancia en ninguna organización armada: la persona fallecida en accidente de tráfico, el muerto electrocutado y la muerte por infarto. Asimismo, todos los muertos en acciones violentas, de enfrentamiento con fuerzas policiales o manipulando artefactos explosivos, eran militantes de ETAm o ETA.

      Con respecto a los períodos históricos en los que se dan estas muertes, 16 de los 18 se suceden entre 1983 y 2012 (88,89%), una en 1973 y otra en 1981. Por tanto, la gran mayoría de estas muertes se dieron en el período democrático.

      Por último, cabe señalar que todas las personas identificadas en este apartado recibieron un amplio respaldo o reconocimiento social en las horas y días inmediatamente posteriores a su fallecimiento, a través de funerales, concentraciones y manifestaciones masivas. Asimismo, anualmente han sido recordados en actos diversos y, en algunos casos, se han colocado placas y monolitos en recuerdo de los fallecidos, tales como las dedicadas a Ros o Ariztimuño[342]. En contraposición, el reconocimiento institucional, cuando lo ha habido, se ha limitado al ámbito municipal.

 

Kontxi Sanchiz.

 

 

      FALLECIDOS EN ENFRENTAMIENTO,
      CASOS CON INSUFICIENTE ACLARACIÓN

 

      En relación a los cinco militantes de ETA fallecidos en enfrentamiento con agentes policiales, existen versiones contradictorias sobre los hechos. En todo caso, la versión oficial es la que ha prevalecido, lo que explica tanto la ausencia de procesamiento judiciales contra los agentes implicados como el reconocimiento institucional de los fallecidos, salvo en el ámbito municipal.

      No obstante, estas muertes no fueron debidamente investigadas, al menos desde el punto de vista de sus familiares y los abogados de estos. En este sentido, tal y como se ha señalado anteriormente, el esclarecimiento (o aclaración definitiva) de estos sucesos podría otorgar a varios de los fallecidos la condición de víctimas de una violación del derecho a la vida desde el punto de vista del derecho internacional de los derechos humanos, debido fundamentalmente a la posibilidad de que estas muertes se hayan producido en una situación de indefensión de la víctima o en un uso de la fuerza desproporcionado por parte de los agentes policiales.

      Con todo, de los cinco fallecidos en enfrentamiento, las autorías de las muertes se atribuyen a la Guardia Civil en tres ocasiones, una a la Policial Nacional y una a la Ertzaintza. En todos los casos se ha eximido a los agentes implicados de responsabilidad alguna en los hechos, ya que ninguna de las denuncias públicas esgrimidas e interpuestas en los juzgados ha desembocado en un procedimiento judicial.

      En lo referente a José Manuel Ariztimuño Mendizabal, tanto las fuentes oficiales como las cercanas al fallecido describieron el suceso como un “enfrentamiento”[343], si bien las segundas desarrollaron la noticia calificándola de "emboscada", en la que habrían participado más de 30 agentes de la policía[344]. Respecto a la versión oficial, el diario El País describió el hecho de la siguiente forma.

 

      “En el curso del enfrentamiento, un inspector, que al parecer se había quedado sin municiones en el cargador de la pistola, se abalanzó sobre Pana, quien intentó hacer fuego de nuevo, pero, en ese momento, otro funcionario del cuerpo disparó contra el activista produciéndole la muerte”[345].

 

      Asimismo, el Diario Vasco corroboraba la versión del enfrentamiento gracias a “testigos presenciales”. Además, añadía:

 

      “De la intensidad del tiroteo da prueba el hecho de que al menos dos vehículos estacionados en la zona fueron alcanzados por impactos y de que se escuchara un total aproximado de unos 50 disparos”[346].

 

      Tres años más tarde de la muerte de Ariztimuño, fallecieron en Hernani Agustín Arregi Perurena y Jual Luis Lekuona Elorriaga. En la madrugada del 15 de junio de 1984, ambos se encontraban junto a otro miembro de ETA (Jesús María Zabarte), en el domicilio de Fermina Villanueva y Kepa Miner, localizado en la calle Nafarroa. Una unidad de los GAR de la Guardia Civil, formada por más de 50 agentes y encabezada por el General Enrique Rodríguez Galindo, se personó en la vivienda, iniciándose un tiroteo de aproximadamente dos horas. Debido a la resistencia que ejercieron los militantes de ETA, los GAR decidieron lanzar dos granadas en la habitación en la que se encontraban Arregi y Lekuona, lo que provocó que ambos murieran carbonizados[347].

      Sobre este suceso, un miembro de los GAR que participó en la operación dio su versión de lo sucedido en febrero de 2020 en un foro de internet:

 

      “Al final se decidió terminar con los dos etarras, que tiraban a la libanesa, uno con un kalashnikovy el otro con un subfusil MAT-53 (...) Con un lanzagranadas Instalaza, El Güerri, un teniente de los nuestros, les metió por la ventana dos granadas. Hubo una explosión por simpatía de algunos explosivos que tenían ellos, y ardieron como la yesca”[348].

 

      Por su parte, Elías Miner, uno de los tres hermanos del matrimonio Villanueva-Miner que se encontraba en el domicilio en el momento del asalto, declaró lo siguiente:

 

      “Desde el momento que han entrado. Han visto que había alguien en el cuarto en el que estaban ellos y han empezado a disparar. Nosotros nos hemos asustado y nos han dicho ‘venga, sal fuera y los que están contigo también’. Nos han amenazado también con una pistola”[349].

 

      Además de los dos militantes de ETA muertos, un agente resultó herido de bala[350].

      Al día siguiente, en el pleno extraordinario celebrado en el ayuntamiento de Hernani, una moción presentada por HB y respaldada por EE alertaba sobre “los métodos empleados en la operación, que evidencia que el objetivo perseguido por el cuerpo militar de la Guardia Civil era el de exterminar a dos personas que se encontraban totalmente localizadas y sin ninguna posibilidad de escapar”. Por su parte, el PNV denunció la "desproporcionada e irracional actuación de la Guardia Civil en estos hechos”[351].

      Por tanto, todas las fuentes corroboran el enfrentamiento, de gran intensidad y prolongado durante al menos dos horas. Sin embargo, la cuestión en este caso es si existió desproporcionalidad en la actuación de los agentes.

      El cuarto de los fallecidos en enfrentamiento fue Jon Oiarbide Aranburu, el 16 de septiembre de 1989. En la misma operación murió otro militante de ETA, Manu Urionabarrenetxea, y tres agentes de la Guardia Civil fueron heridos de levedad[352].

      El suceso ocurrió alrededor de las 22:00 horas en el peaje de Irun de la autopista A-8, cuando los agentes interceptaron el camión en el que se encontraban los militantes de ETA. Según la versión oficial, uno de los miembros de ETA falleció “abatido por los disparos”, mientras que su compañero “resultó muerto cuando intentaba lanzar una granada de mano contra la Guardia Civil. La bomba le estalló encima, por lo que el cuerpo quedó prácticamente irreconocible”[353].

      No obstante, existieron varias incógnitas sobre lo sucedido, cuestionamientos que se incrementaron a consecuencia de las trabas puestas a los familiares a la hora de identificar a los fallecidos y, en general, por la falta de información en las horas posteriores. A este respecto, al día siguiente de producirse las muertes, el director de la Guardia Civil, Luis Roldán, “no quiso entrar en concreciones sobre el desarrollo de los hechos”, ya que a su entender “entrar en matizaciones supone desviar la atención”[354].

 

Diferentes croquis relativos a la muerte de Juan Mari Ormazabal.
A la izquierda el publicado en
Egin y a la derecha el de ABC
(
Egin, 31 de agosto de 1991. ABC, 30 de agosto de 1991).

 

      En respuesta a la falta de clarificación del suceso, Gestoras Pro Amnistía calificó lo acontecido de “emboscada asesina”, mientras que KAS se refirió a “puros y simples fusilamientos”[355]. Por su parte, el grupo municipal de HB en Hernani hizo público un documento en el que denunciaba que Oiarbide había sido “abatido por las balas de las fuerzas represivas apostadas y dispuestas a no permitir ninguna posibilidad de vida”[356]. No obstante, a diferencia de lo ocurrido en el caso de Arregi y Lekuona cinco años antes, el resto de partidos políticos representados en el Ayuntamiento de Hernani rechazaron denunciar la actuación policial[357].

      Por último, el 29 de agosto de 1991 falleció Juan Mari Ormazabal Ibarguren en el parque Etxebarria en Bilbao, primer militante de ETA muerto en enfrentamiento con la Policía Autonómica Vasca. Las causas de la muerte se circunscriben a un tiroteo entre dos militantes de ETA (Juan Mari Ormazabal y Jesús María Mendinueta) y agentes de la Ertzaintza, en el que también resultó muerto dos días más tarde a consecuencia de las heridas de bala el agente Alfonso Mentxaka Lejona.

      Los hechos ocurrieron alrededor de las 22:30 horas, cuando un dispositivo de la Ertzaintza procedió a la detención de cinco presuntos miembros de ETA, entre los que se encontraban Ormazabal y Mendinueta. Según la versión oficial, Ormazabal y Mendinueta se dieron a la fuga tratando de apropiarse de un coche camuflado en el que se encontraba un agente, abandonando este el vehículo al verse amenazado a punta de pistola. Fue entonces el momento en el que se inició un tiroteo entre los dos militantes de ETA y los miembros de la Ertzaintza que se aproximaron al vehículo camuflado, resultando herido de extrema gravedad el agente Mentxaka (posteriormente fallecido) y de gravedad el militante de ETA Mendinueta[358].

      Con respecto a Ormazabal, la versión oficial recogida por varios medios decía lo siguiente:

 

      “salió del vehículo con intención de rematar al policía herido, siendo alcanzado en ese momento por los disparos de otros agentes que le causaron la muerte en el acto”[359].

 

      Asimismo, se añadía que Ormazabal portaba dos armas, “con las que hizo más de veinte disparos”[360]. Sin embargo, los abogados de la familia del fallecido, apoyándose en un “primer reconocimiento médico realizado en el Instituto Anatómico Forense del Hospital Civil de Basurto”, desmintieron el relato de los hechos difundidos por el Departamento de Interior del Gobierno Vasco. Según declaró el abogado Iñaki Goioaga, del análisis forense se desprendía que Ormazabal había recibido tres impactos de bala, uno en la pierna derecha, otro en el costado derecho “y salida por el costado izquierdo”, y “un último en la sien a quemarropa” en el que se apreciaba restos de pólvora; por lo que se intuía que el tiro se había realizado a unos 10 cm de distancia. Los dos primeros se habrían producido cuando “Ormazabal corría en zig-zag”, mientras que sobre el supuesto tiro en la sien añadía:

 

      “Cuando Ormazabal, tras recibir estos dos impactos, cae entre dos coches, es impactado por un disparo en la sien, a quemarropa”[361].

 

      Asimismo, los abogados de la familia señalaron que existían además testigos del suceso, que aunque llegan a contradecirse “fueron varios los que afirmaron haber visto a la Ertzaintza acercarse al cuerpo de Ormazabal ‘y pegarle un tiro en la cabeza”[362].

      Estas declaraciones fueron calificadas por el consejero Juan María Atutxa como “simples especulaciones mal intencionadas y suponen una injuria para el Departamento”, no descartando presentar una demanda contra las afirmaciones que estaban produciéndose desde el ámbito de la izquierda abertzale[363].

      Con todo, la familia de Ormazabal se personó como acusación particular ante los juzgados contra el Departamento de Interior del Gobierno Vasco. Sin embargo, el proceso penal quedó archivado.

      Por tanto, una vez más estamos ante un suceso con aclaración insuficiente, en el que resulta evidente que se produjo un tiroteo entre militantes de ETA y agentes de la Ertzaintza, pero en el que un informe forense cuestionaría la proporcionalidad de la actuación de la Ertzaintza y la situación de indefensión del fallecido[364]. Asimismo, la familia alude a que el tiroteo era evitable, ya que el operativo estaba previamente preparado y los militantes de ETA no tenían posibilidad de huida[365].

 

LISTADO DE VÍCTIMAS MORTALES
(HERNANIARRAS Y/O EN HERNANI)
A CONSECUENCIA DE LA VIOLENCIA POLÍTICA

NOMBRE

NATURALEZA

VECINDAD

EDAD

ESTATUS

AUTORÍA

FECHA

LUGAR{68}

CAUSA DE LA MUERTE{69}

1960-1975

Goñi Lasa, Juanita

Hernani

Hernani

 

Civil

 

1973.12.13

Donostia

Accidente de tráfico en visitas a cárceles

1976-1982

Ariztimuño Mendizabal, José Manuel

Hernani

Hernani

24

Militante de ETAm

CGP

1981.03.29

Vitoria

En persecución o enfrentamiento armado

1983-2003

Otxotorena Sorondo, Jokin

Donostia

Hernani

27

Militante de ETAm

 

1983.08.31

París

Otros casos{70}

Etxeberria Sarasola, José María

Hernani

Hernani

23

 

 

1983.10.10

Biarritz

Suicido

Arregi Perurena, Agustín

Hernani

Hernani

34

Militante de ETA

Guardia Civil

1984. 06.17

Hernani

En persecución o enfrentamiento armado

Lekuona Elorriaga, Juan Luis

Busturia

Busturia

30

Militante de ETA

Guardia Civil

1984. 06.17

Hernani

En persecución o enfrentamiento armado

Ros Ros, Fernando

Abarzuza

Hernani

34

Civil

 

1986. 07.28

Hernani

Otros casos{71}

Alberdi Beristain, Francisco

Hernani

Hernani

47

Militante de ETA

 

1989.02.17

Togo

En situación de deportación

Oiarbide Aranburu, Jon

Ereñozu

Ereñozu

34

Militante de ETA

Guardia Civil

1989.09.16

Irun

En persecución o enfrentamiento armado

Ormazabal Ibarguren, Juan María

Hernani

Hernani

27

Militante de ETA

Ertzaintza

1991.08.29

Bilbao

En persecución o enfrentamiento armado

Makazaga Goñi, Manuel

Hernani

Biarritz

55

Militante de ETA

 

1992.01.13

Biarritz

Otros casos{72}

Astiazaran Otamendi, Bernardo

Hernani

Hernani

28

Militante de ETA

 

1993.02.05

Hernani

Explosión de los propios artefactos

Larretxea Goñi, José María

Hernani

Hernani

 

Militante de ETApm

 

1993. 02.28

Cuba

En situación de deportación

Ruiz Ibarguren, Ekain

Hernani

Hernani

23

Militante de ETA

 

2000. 08.07

Bilbao

Explosión de los propios artefactos

Sanchiz Corzo, Kontxi

Hernani

Hernani

58

Civil

 

2004.03.14

Hernani

Otros casos{73}

Miner Aldabalde, Kepa

Hernani

Hernani

65

Militante de ETA

 

2004.04.26

Hernani

Otros casos{74}

Goikoetxea Elorza, Pedro María

Hernani

Hendaia

66

Militante de ETA

 

2008.12.21

Hernani

Otros casos{75}

Aldasoro Artola, José María

Hernani

Hernani

68

Militante de ETA

 

2012.01.02

San Juan de Luz

Otros casos{76}

 

 

 

[336] Aranzadi et al., 2015.

[337] Landa, 2008, p. 27. Carmena, 2013, pp. 9-10.

[338] Diario Vasco, 15 de marzo de 2004. Gara, 15 de marzo de 2004. Kronika, 15 de marzo de 2004.

[339] Berria, 22 de marzo de 2004.

[340] Gara, 17 de marzo de 2004. Gara, 25 de marzo de 2004.

[341] El País, 17 de marzo de 2004.

[342] Con respecto al caso de Ariztimuño, según se recoge en la obra Gernikako semealabak, la Ertzaina retiró tanto la placa como el monolito en la madrugada del 5 de junio de 2008 (Agirre, 2010, p. 586).

[343] El País, 31 de marzo de 1981. Núñez, 1993-2007, vol. 6, p. 46.

[344] Núñez, 1993-2007, vol. 6, pp. 186-187. Agirre, (coord. y redac.), 2010, p. 586. “Euskadi 1977-1982”. Egin, p. 107.

[345] El País, 31 de marzo de 1981.

[346] Diario Vasco, 31 de marzo de 1981.

[347] Diario Vasco, 17 de junio de 1984. Núñez, 1993-2007, vol. 6, p.120. Agirre, (coord. y redac.), 2010, p. 589.

[348] E País, 20 de febrero de 2020. No obstante, según Elías Miner, testigo directo de lo sucedido, los militantes de ETA no constaban con explosivos dentro de la habitación en la que se encontraban (testimonio recabado Elías Miner).

[349] Diario Vasco, 17 de junio de 1984. Para Elías Miner, lo sucedido fue una ejecución (testimonio recabado Elías Miner).

[350] Según el historiador Iñaki Egaña fue herido por sus propios compañeros (Gara, 19 de junio de 2021)

[351] Ibídem.

[352] Egin, 17 de septiembre de 1989. Diario Vasco, 17 de septiembre de 1989. Agirre, (coord. y redac.), 2010, p. 594. Núñez, 1993-2007, vol. 8, pp.193-194.

[353] El País, 17 de septiembre de 1989.

[354] Diario Vasco, 17 de septiembre de 1989.

[355] Egin, 18 de septiembre de 1989.

[356] Egin, 19 de septiembre de 1989.

[357] Ibídem.

[358] La Vanguardia, 31 de agosto de 1991. Diario Vasco, 31 de agosto de 1991

[359] Ibidem.

[360] Ibídem.

[361] Egin, 31 de agosto de 1991.

[362] Ibídem.

[363] Diario Vasco, 31 de agosto de 1991. Egin, 2 de septiembre de 1991.

[364] El equipo investigador de Aranzadi no ha tenido acceso a este informe forense, por lo que la información al respecto es la que aparece publicada en la prensa y el testimonio recabado a a familiares del fallecido.

[365] Testimonio recabado a Goreti Ormazabal.

 

 

{68} Lugar del suceso, aunque posteriormente la muerte se certificara en un centro hospitalario.

{69} Se utiliza la categorización elaborada por la Diputación Foral de Gipuzkoa en 2015.

{70} Exiliado en París.

{71} Electrocutado al intentar cortar las vías del tren.

{72} Exiliado en Biarritz.

{73} Infarto en el transcurso de una manifestación.

{74} Muerte por enfermedad tras pasar más de una década en prisión.

{75} Con secuelas hemipléjicas. Tras detención, extradición, retención e interrogatorio en la Audiencia Nacional.

{76} Exiliado en San Juan de Luz.

 

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